Nueva Normalidad ¿Qué tan normal será para nuestros estudiantes?

El año 2020 a transcurrido con un sin fin de irregularidades, altibajos, sin sabores, restricciones, protestas, aislamiento, miedos, pérdidas, crisis y duelos todo consecuencia del virus Covi-19 que dejó al descubierto (como anteriores pandemias) la vulnerabilidad del ser humano  y lo precario de nuestro sistema de salud y bienestar social.

A su vez estas irregularidades, han traído consigo cambios ostensibles en las dinámicas laborales, familiares y educativas, trayendo sobre la mesa una baraja de alternativas en su momento temporales.

Estas alternativas planteadas inicialmente como medidas de contención frente a la propagación del virus, inician en marzo, la mayoría de ellas apoyadas en la tecnología y la internet, como medios para dar continuidad de ser posible a las dinámicas laborales (teletrabajo) y educativas (escuela en casa).

En este sentido, el sector público ajustó horarios de atención al ciudadano, habilitó plataformas de reunión y en gran medida posibilitó el trabajo en casa. Para quienes deben seguir con su labor, asumió estrictos protocolos y en algunos casos no se dio continuidad a los contratos.

Por otro lado, para la empresa privada sobre todo en lo referente a manufactura, construcción, transporte, entre otros. el panorama no resultó tan alentador debido a que las restricciones establecidas por el gobierno, necesariamente generan un desequilibrio en la demanda, cancelación o aplazamiento de proyectos, inversión adicional para adecuación y cumplimiento de protocolos que en últimas se traduce en crisis financiera, despidos y cierre de instalaciones.

Sin embargo, el sector laboral que se vio impactado negativamente desde el inicio de la pandemia ha sido el trabajo informal,  el independiente, el personal doméstico al cual le cambió su rutina y quedó en su mayoría a expensas de las ayudas estatales. Un panorama altamente desolador, aumentando los niveles de desigualdad nacional.

Partiendo de esta realidad que permea todos los ámbitos sociales y del cual la Escuela básica y media no fue la excepción. Se inicia entonces, un proceso que exige que todos sus actores educativos, migren sus dinámicas de enseñanza y aprendizaje a un estilo de educación mediado por el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

En Colombia, la educación mediada por estas tecnologías está establecida para la educación superior, pero ante la coyuntura del estado de emergencia sanitaria, la escuela básica como se dijo anteriormente migró hacia esta mediación, estableciendo la escuela en casa y llevando a una reinvención de la escuela a contra reloj.

Esta maratónica migración, partió de un cambio en el calendario escolar que diera espacio a las adecuaciones en las estrategias para dar continuidad al año lectivo 2020, pensado en unas semanas de ambientación, sensibilización y diagnóstico  frente a las condiciones personales y materiales  de la comunidad educativa en general. 

Todo lo mencionado fue el inicio de un proceso que no es desconocido para nadie, debido a que los medios de comunicación a diario informan frente a las condiciones precarias del sistema de salud , los altos índices de desempleo, aumentó en la violencia intrafamiliar, la odisea que a diario viven muchos estudiantes por conectividad y sus familias para llevar a buen término el año escolar en medio de la escasez entre muchas otras noticias que a diario vemos, leemos y escuchamos.

A pesar de todas estas limitantes, la escuela se ha ido adaptando y en consecuencia generando entornos virtuales de aprendizaje, poniendo en marcha los procesos, actividades, experiencias, objetivos y estrategias donde el docente presencial se ve obligado a  reinventar su práctica y metodología para  llevar a los estudiantes a poner en marcha su proceso de aprendizaje en condiciones de virtualidad.

En consecuencia, la adaptación a este modelo de aprendizaje tan satanizado en el país en un principio generó resistencia, no solo por las limitantes materiales (dispositivos, conectividad, economía familiar) sino por tomarlo como algo poco formal o carente de socialización y trabajo colectivo como es constante en la presencialidad, daba a entender que no aprenderían en la distancia. 

Sin embargo, la exposición a la estrategia, los mecanismo para mejorar la comunicación, la conectividad, la generación de material diverso y la adquisición de habilidades básicas de los actores educativos durante estos 8 meses. han permitido que la naturalización del uso de estas herramientas tecnológicas facilitan el aprendizaje individual y colectivo, rompiendo las barreras espacio temporales dadas por la presencialidad.

Es decir, a pesar del caos causado al iniciar el aislamiento preventivo, hoy vemos dos caras de la moneda en cuanto a la escuela y sus familias durante esta nueva normalidad: los que se adaptan a la virtualidad como sistema de aprendizaje y los que necesitan la presencialidad.

En el primer caso, están los estudiantes y las familias que se adaptaron y ven en la virtualidad una posibilidad de aprendizaje a la vez que cuidan su salud y comparten en familia. 

También esta primera cara de la moneda aborda a los chicos tímidos, víctima de bullying y los que padecen enfermedades preexistentes que por razones de salud física o emocional, faltaban a clases o temían participar activamente en ellas.

 Estos niños, particularmente, han tenido la posibilidad de ser más participativos, mejorar su salud mental y física a la vez que cumplen con sus actividades escolares. Es este grupo en particular quienes se niegan a la posibilidad de un reingreso a las aulas sea por alternancia o general.

En el segundo caso, están los alumnos que negaron desde el inicio a estudiar desde casa, los que no cuentan con los medios económicos, las familias en donde la escuela es una guardería de medio tiempo mientras van a trabajar y las que no se sienten en capacidad de dar el acompañamiento y orden adecuado para sus hijos por ser para ellos, responsabilidad de la escuela.

En este grupo los padres están dispuestos asumir el riesgo en cuanto a la salud de sus hijos y familias, dado por la incapacidad de control y acompañamiento que tienen sobre ellos.

Partiendo de estas dos caras de la moneda surge el siguiente cuestionamiento acerca de la Nueva Normalidad ¿Qué tan normal será para nuestros estudiantes? la constitución política de Colombia  de 1991, en su artículo 67 dice:

“Artículo 67. La educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social; con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura.”

Apoyados en este artículo, el gobierno nacional debe plantear la posibilidad de que la escuela pública posibilite también la modalidad de escuela en casa, sobre todo para este grupo de estudiantes que se adaptó a esta dinámica de estudio por diferentes motivos y a su vez  esta modalidad facilita el proceso de cobertura disminuyendo las aglomeraciones propias de las instituciones públicas.

Además, de la generación de políticas públicas que faciliten el acceso a la conectividad, préstamos de equipos adecuados, mecanismos de participación, permanencia y reconocimiento en igualdad de derechos.

En contraposición, debe garantizar las condiciones óptimas de bioseguridad en la presencialidad para la comunidad educativa, proporcionando mecanismos adecuados de control en la institución y comunicación efectiva con las familias en pro del mantenimiento de la salud.

En ambos casos, el gobierno nacional y local debe brindar garantías para dar cumplimiento al derecho a la educación que tienen los niños, para ello debe generar una caracterización de ambas caras de la moneda que de viabilidad y ubique los cupos dependiendo de la particularidad de los estudiantes y sus familias. Sumado a la selección y distribución de los docentes en todas las áreas del conocimiento con el perfil óptimo para cada una de las modalidades a ofertar. En este sentido, se reitera la pregunta alrededor de ¿qué tan normal será la nueva normalidad?

1 comentario en «Nueva Normalidad ¿Qué tan normal será para nuestros estudiantes?»

  1. No hay que olvidar, que el colegio para otros padres es un medio donde el niño aprende a desarrollarse socialmente, además que necesitan los espacios para juego que desarrollan otro tanto de capacidades y de inteligencias que la virtualidad exonera.
    La salud también es mental.

    Encerrados evitando lo que inevitablemente nos llegará.

    No tendremos desde luego normalidad, con niños que no puedan desarrollarse libremente, tapándose boca y nariz como si quisieran negar la vida. Los padres no quieren salir ni que sus niños se junten con otros… La educación entro en una reforma que la ha dado el mismo medio, el contexto.

    Eso creo yo profe

    Responder

Deja un comentario