Dolor, dolor, dolor

¡Sigamos!
—Sigamos siendo un país corrupto, qué más da, siempre lo hemos sido.
—Sigamos devaluando el peso, porque como valoriza el dólar, más le rinde a los de afuera.
—Sigamos siendo una diáspora migratoria, no perdamos esa esencia.
—Sigamos siendo el sexto país más desigual del mundo, no salgamos del “Top 10”
—Sigamos sumergidos en una crisis de fondo, porque de forma, dejó de serlo hace rato.
— ¡Sigamos llamando normal a lo anormal, es nuestro himno nacional!

Hace días se dio a conocer en El Espectador el detalle de una reunión que se realizó con algunos empresarios de Pereira, el senador Alejandro Corrales y el representante Gabriel Vallejo, ambos del partido de gobierno. Muchos hubiéramos querido que el orden del día girara alrededor de las propuestas que como gremio harían para mediar el conflicto o del empleo que ofertarían para tantos Nini en la ciudad.

Pero no, los temas vertebrales fueron el uso de la fuerza y la opción de pautar en la prensa para cambiar la narrativa de la protesta y en palabras coloquiales, tapar la realidad de lo que está pasando. Costaba creer que honorables congresistas se conglomeraran con la crema de la ciudad, como ellos mismos lo dijeron, para instar a callar la protesta a través de la fuerza y no del diálogo como debía ser.

En la reunión además de empresarios y congresistas, asistieron periodistas reconocidos de la ciudad. Se filtraron audios y se evidenciaron estrategias que fueron bautizadas como “voltear la torta”, “legítima defensa” y hasta “no pagar predial para presionar al gobierno”. Catalina Hurtado, gerente de Caracol Radio manifestó angustia y reiteró su apoyo al colectivo, decisión que puso a tambalear la transparencia del periodismo en el país y que motivó a analizar discursos.

Voltear la torta

— Néstor Morales, la copa América no se canceló por culpa de los vándalos, sino por la falta de voluntad política del gobierno al negarse a negociar y ponerle fin a esta plutocracia disfrazada de democracia.

— Paola Ochoa, las calificadoras de riesgo le bajaron la calificación a Colombia no por culpa de la protesta, sino por la falta de escucha del Ministro Carrasquilla en el momento cuando el país necesitó ser escuchado.

— Gabriel Vallejo Chujfi los aguacates se están botando no por los bloqueos, sino porque usted, los suyos y el gobierno, no le han dado prioridad a las peticiones del pueblo, así como usted cree que la protesta debe ser pacífica y sin bloqueos, los que marchan, saben que la protesta sin bloqueos no tiene eco. Eso si, siga pautando en los medios, finalmente lo hace con el dinero de los colombianos.

— Alejandro Corrales Escobar los empresarios del país están perdiendo no por la protesta, tampoco por los cinco peludos, cuatro mechudos y 10 indígenas que están en la Romelia, están perdiendo por la desigualdad social que usted y muchos han gestado a través de las coimas y la falta de oportunidades, y obvio, también por la vaca que hace con su parche para pautar en la prensa.

— Padre Linero, claro que el país perdió con la cancelación de la copa América, pero la CONMEBOL le dio la razón a quiénes manifiestan descontento, pues no estamos en un momento en el que la prioridad gire alrededor de las rifas, los juegos y los espectáculos, la urgencia es solo solucionar y concertar acuerdos con todos los sectores.

— Juan Pablo Gallo Maya tiene razón en medio del oportunismo, no queremos más Lucas, pero tampoco queremos más funcionarios demagogos y corruptos que usen el mercadeo de El Cambio para seguir ejerciendo la misma política inicua que beneficia solo a unos cuántos.

— Vicky Davila el balance de la protesta no es solo un CAI y un banco incinerado, también es el aplazamiento de una reforma tributaria, el hundimiento de una regresiva reforma a la salud y la unión de barras bravas de diferentes equipos que están mamadas de la injusticia y le demostraron al país, que Colombia es de todos.

— Carlos Maya lo que sucedió en el Hernán Ramírez Villegas no fue por culpa de la protesta, fue por darle prioridad al préstamo de un estadio para equipos ajenos a la ciudad, cuando los manifestantes estaban esperando su gestión en la superación de las diferencias.

— Alvaro Escobar González no es que los vándalos se hayan tomado puerto caldas y estén haciendo prepotentes bloqueos, es que todos los gobernantes, los locales y nacionales se olvidaron de esa comunidad, la misma que se cansó de que la utilicen solo en vísperas de elecciones.

— Paloma Valencia no es que los muchachos de la primera línea se pongan capuchas para hacer las cosas detrás de una máscara, es que si se dejan ver la cara, se vuelven objetivo de la fuerza pública y de los frentes de seguridad privada auspiciados por algunos gobernantes en ejercicio. Recuerden que a Lucas le apuntaban con un láser el día del atentado.

— Señor capitan de la policía, no es que gente inescrupulosa esté utilizando madres de primera línea como escudo, es que las madres también se mamaron de que el desempleo y la desigualdad las ataque con más agresividad que a otros sectores de la sociedad.

— Luz Maria Sierra no es que los protestantes se enfrenten a la policía, es que la policía se enfrentó a los protestantes, no ve que es la institución la que debe garantizar la calma y no incendiar las calles, son ellos los entrenados y los profesionales para ejercer la autoridad desde la garantía de derechos.

— María del Rosario Guerra, cuando usted trina:  “jóvenes: no es sólo pedir sino también entender que no se puede dar lo que no es posible financiar y menos sostener en el tiempo.” ¿está queriendo decir que los jóvenes no tienen derecho a una vida digna? Explique ¿por qué si se ha podido financiar la corrupción y no las condiciones mínimas de dignidad que claman los jóvenes, y que usted y sus amigos prometen en campaña para después dar la espalda desde la curul y promover el envío del ESMAD?

— María Fernanda Cabal, el porte legal de armas no es poder ejercer nuestra legítima defensa, es otorgar licencia para matar. Si siendo ilegal, en 2020 se registraron 262 asesinatos, ¿se imagina legalizándolo?

— María Fernanda Cabal, no es que jóvenes agentes del ESMAD estén siendo incinerados por guerrilleros urbanos, es que se desató un conflicto civil, en el que el pueblo se enfrenta al pueblo, mientras el gobierno incendia y se niega a negociar.

— Julio Sánchez, usted tiene razón, Colombia está aislada, pero no por la protesta, sino por la desigualdad social, porque las visas son solo para unos pocos y porque más del 50% del país, si acaso viaja de la casa al centro, producto de una desigualdad en la que usted contribuyó.

La lista podría continuar y seguramente ser ilimitada. Quedan sinsabores, pues luego de la reunión de empresarios, la transparencia de la prensa quedó en entredicho, ya que para nadie es un secreto que los grandes medios manejan un sesgo que coincidencialmente favorece al gobierno, acrecienta la polarización y promueve un conflicto que mientras el cambio no sea mental, parece no cesar.

¿Se podría decir que ejercen la libertad de prensa?

La libertad de prensa está consagrada en la constitución política, puntualmente en el artículo 20. Es el derecho que tienen las personas de informar y expresarse de manera libre, sin embargo, los periodistas siempre sienten los pasos de animal grande detrás de ellos, pues recordemos que esta tiene límites alrededor de la intimidad, el buen nombre, la seguridad nacional u otros valores y derechos.

¿Y entonces?

Nada, termina siendo muy triste entender que la orden no la dan los jueces, sino las personas que tienen el dinero y el poder social para hacerlo, los autodenominados ciudadanos de bien. Aquí se analizó la narrativa de los mismos con las mismas, de los que hablan desde la comodidad de un micrófono o de los que escriben desde cerritos o desde el norte de Bogotá, de los que desvirtúan una problemática social que se viene gestando por las malas decisiones políticas; es decir, la narrativa que duele a los “vándalos” y enaltece a “la gente de bien”, de esos que no ven más allá del balcón de la habitación.

La polarización le hizo metástasis a un pueblo que se mamó del uribismo y de todas sus derivadas.

¡Dolor, dolor, dolor!

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