Divide y vencerás

Divide y Reinarás | @hernan_tena

Según Maquiavelo se debe gobernar según las circunstancias que permitan conservar el poder. De hecho, él era partidario de obrar contra la fe, contra la caridad, contra la humanidad y contra la religión. Quizá una de las frases que más se conocen de su obra es aquella que enseña la forma de adquirir, proteger y mantener un gobierno, esa en dónde la ética y la moral están exentas de la norma: divide y vencerás. Veamos en las siguientes líneas la ejecución de un plan maquiavélico en cabeza de Iván Duque.

Antes de las manifestaciones, cuando el comité del paro anunció que vendrían protestas, el gobierno reaccionó de manera beligerante y desafiante, argumentando que la reforma tributaria se tenía que hacer, que tenía más reversa un avión. Afirmaban que la nación carecía de recursos, incluso el exministro Alberto Carrasquilla emitió un comunicado diciendo que quedaba presupuesto solo para dos semanas.

En ese sentido, el comité del paro siguió adelante con sus intenciones de alzar la voz y evitar la aprobación de la reforma tributaria, entre otras peticiones que se consignaron en el pliego. Dicha manifestación tuvo un eco interesante en la sociedad colombiana, tanto, que durante el tercer pico de pandemia muchos colectivos sociales se unieron a las justas causas.

Luego de varios días de protestas, de un caos por alteraciones de orden y de una narrativa desafiante por parte del señor Iván Duque y su gabinete, después de entender que su oratoria no desafiaba y que el paro no cesaría, decidieron retirar el proyecto de ley, argumentando que en los próximos días pasarían uno menos regresivo. Con dicho retiro llegó la renuncia del ministro Carrasquilla y su viceministro Londoño.

Esa era sin duda la primera estrategia del gobierno, pues creyó que con el retiro de la reforma, el país dejaría de marchar y que los colombianos olvidarían el pliego de peticiones. Pero no, a pesar del uso excesivo de la fuerza, de los crímenes de estado y de las amenazas implícitas, el comité del paro se fortaleció y sumó más personas a las manifestaciones.

15 días después la situación en Colombia termina ocupando las primeras páginas de muchos diarios del mundo, la Unión Europea, el Gobierno de Estados Unidos y otros actores internacionales tratan de mediar el conflicto y le sugieren al presidente Iván Duque garantizar el derecho a la libre protesta, escuchar al pueblo y evitar el uso excesivo de la fuerza. También lo hicieron jueces de la República a través de fallos de tutela.

Pero más allá del espectáculo y de lo mediático, la realidad es que han sido dos semanas de atentados, muertes, secuestros, desapariciones, pérdidas en el sector productivo y rechazo al diálogo y la negociación por parte del gobierno. Se han perdido vidas de ciudadanos colombianos de diferentes oficios, desde estudiantes universitarios hasta agentes de la fuerza pública en un conflicto en el que el gobierno continúa disfrazando su monólogo de diálogo.

La semana pasada cuando la crisis atravesaba el peor momento, Iván Duque emitió un comunicado socializando que se había hecho un reajuste presupuestal para aprobar la matrícula cero en programas técnicos, tecnológicos y universitarios para estratos 1, 2 y 3. Noticia que sin duda cayó muy bien en la mayoría de la población, sin embargo, la gran pregunta gira alrededor del origen de esos recursos, a qué le están quitando, qué hueco destaparían para tapar este, por qué no se reunió con los manifestantes, ¿acaso pretende callarlos con un “voucher” para un semestre de estudios gratuitos?

Mientras tanto en Pereira se negoció a puerta cerrada con taxistas y transportadores de combustible, aplicando esa máxima de Maquiavelo que bien se detalló en el primer párrafo. Muchos manifestantes se preguntan, qué más necesita hacer el pueblo colombiano para que el gobierno del señor Duque le dé su lugar e instale una mesa de negociación para escuchar a todas las partes y para concertar soluciones en pro de los y las colombianas, instalando así un diálogo encima de un monólogo.

Los colombianos están cansados de un gobierno que en lugar de dialogar, prefiere agachar la cabeza, desvirtuar su propio discurso y regalar una especie de bonos para dar contentillo e instar a la ciudadanía al cese de la protesta. Cese que permitiría llevar las reforma al punto perfecto de cocción, para luego aprobarlas a pupitrazo, pues me permito dudar que se vayan a dejar capar de nuevo, ¿será que el pueblo es capaz de tumbar dos tributarias?

Es inaceptable la intransigencia del señor Iván Duque, él prefiere conceder beneficios que se habían negado por falta de presupuesto. De frente le dice al país que hace pocas semanas estaba mintiendo o peor aún, le miente de nuevo para callar la protesta. Es claro que la matrícula cero no es sostenible, mientras no presenten el proyecto que demuestre lo contrario.

A los jóvenes, los invito a pensar en el próximo semestre, qué podrá pasar, será que tendremos que ir de nuevo a las calles, ¿tendremos que llorar una vez más a nuestros compañeros? Es muy preocupante la creatividad en la ejecución de soluciones poco sostenibles que permiten apagar el incendio, pero no la llama.

Al presidente le digo, lo que Colombia necesita es una mesa de concertación en la que cada uno de los actores sea escuchado y considerado para trazar las propuestas que busquen tejer un mejor país. Esto no se soluciona dando incentivos alejados de la realidad e insostenibles, esto no es evitando el diálogo, mientras sigamos así, con seguridad permaneceremos en la carrera de la rata. 

¿Y entonces?

Pues lo primero es mencionar que según el gobierno, en el mes de mayo se ha tenido registro de 489 bloqueos viales en todo el país, 33 fallecidos, 1565 heridos, 168 casos de posibles desaparecidos y millonarias pérdidas a propiedad pública y privada. Mientras que Chile se demoró alrededor de un mes para llegar a 30 muertos, en Colombia se superó ese dato en 15 días. Estas cifras no se pueden ignorar, pero si se deben contrastar con las organizaciones para la defensa de los derechos humanos, pues ya ha pasado en varias ocasiones que los datos no coinciden.

Yo francamente veo una estrategia maquiavélica por parte del gobierno nacional y de los locales. Están dividiendo a los gremios para debilitar la protesta, por ejemplo, en el eje cafetero se logró el cometido con los transportadores de combustible, con los taxistas y solo por unos días con el resto de transportadores. Al final quedarían los docentes y los estudiantes solos, como si el problema en Colombia fuera de unos pocos o peor, si logran hacer acuerdo con FECODE, quedarían solos los estudiantes y los Niní, que cada vez son más.

Esos acuerdos que se logran de un día para otro dan la impresión de hacerse con el objeto de callar la protesta por unos días, tiempo en el que podrán radicar los micos en el congreso y legislar en contra del pueblo. Me parece más que preocupante, un tanto irrespetuoso e irresponsable, pues no se puede seguir negando un conflicto que es evidente y que no se arregla sin diálogos reales.

La invitación a los señores del paro, a los jóvenes, a los de la protesta pacífica y a todos los que quieren un mejor país, es a resistir. No se dejen comprar con una matrícula cero para un semestre o con un programa de jóvenes propietarios cuando no hay empleo y no hay manera de generar recursos para comprar propiedades, esto no es como jugando Monopolio.

A los taxistas, recuerden que por mucha negociación que haya, las aplicaciones de transporte siguen, al gobierno le cuesta regularlas como en Europa, en donde UBER es solo para conductores registrados. La reforma tributaria la archivaron para pasar una fresca y actualizada, teniendo en cuenta según ellos los billones que ha costado la protesta. La reforma a la salud, quizá la retiren, con el fin de parafrasearla y volverla a presentar, pues el señor Vargas Lleras dice que es indispensable.

Del mismo modo sigue en la gaceta del senado el proyecto de ley 299 de 2020, el mismo que busca ampliar el TLC con la Unión Europea. También sigue sobre la mesa el 094 de 2020, este busca regular la educación desde casa y permite que privados operen como colegios a domicilio. Por último, se sigue cocinando una reforma pensional y otra laboral, así que motivos para marchar sobran, no más cortinas de humo.

No podemos permitir que el señor presidente de la República y su gobierno sigan manejando a Colombia como si el país fuera una relación de adolescentes, en la que él promete el cielo como lo hizo en 2019 para no cumplir y robarse el show en un programa de televisión a las 6 de la tarde.

Luego recordemos que el show se cuenta solo, mientras Alejandro Corrales y Gabriel Vallejo están incendiando a Risaralda con un llamado al uso de la fuerza, el Ministro de Hacienda, el amigo de ellos, llama a construir en nuestro país con una dimensión de esperanza. Es aquí en donde vemos lo desconectados que están el gobierno y el Centro Democrático.

La estrategia es clara, con la matrícula cero buscan dividir la protesta sacando a los estudiantes. Con el programa de jóvenes propietarios buscan hacer lo mismo, pues muchos de los marchantes comprenden esas edades, qué vendrá, no sabemos, pues la prevención y acción del presidente ya salió del aire.

Termino agregando que es oportuno seguir con el pliego de peticiones como objetivo, no podemos alejarnos del mismo. Si queremos un resultado como el de Chile, Bolivia o Ecuador, la solución es a través de la resistencia pacífica.

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